Tratamiento Laser para Hongos en las Uñas de los Pies

La onicomicosis es una de las enfermedades más frecuentes que afectan a las uñas de los pies. Se trata de una infección por hongos que produce una alteración ungueal.

La onicomicosis es un proceso frecuentemente asintomático, aunque en ocasiones puede producir molestias o dolor, especialmente en el momento de recortarse las uñas o realizar ejercicio físico.

El contagio de esta patología puede deberse a diferentes factores y es mucho más frecuente en la población anciana, diabéticos o inmunodeprimidos y en personas que frecuentan piscinas, vestuarios, gimnasios, así como en profesiones que requieren el uso de zapatos cerrados, sobre todo en ambientes calurosos y húmedos.

Recuerde que para obtener un buen tratamiento es imprescindible un diagnóstico correcto.

El método diagnóstico más fiable empleado para diagnosticar los hongos es el cultivo del polvo que se extrae de la uña. Este método permite conocer con exactitud el tipo de hongo y a que tratamiento es más sensible.

El tratamiento mediante láser (K-Láser)

Es una novedosa técnica para tratar la onicomicosis o infección fúngica de las uñas consiguiendo resultados en pocas sesiones y sin necesidad de tomar medicación. Habitualmente es suficiente con unas 6 sesiones de unos 6 minutos para la uña del dedo gordo del pie. No tiene efectos secundarios y se puede aplicar en todos los pacientes. Se trata de un tratamiento indoloro, pues el paciente tan solo percibe una sensación de calor intenso en la zona tratada.

La aplicación de láser es una fuente de alta temperatura que hace desaparecer tanto el hongo como las esporas. este tratamiento emplea el principio de la fototermólisis selectiva y aprovechando las diferencias de absorción de la energía del láser y conductividad térmica entre la infección fúngica y el tejido circundante.

El formato es mediante luz pulsada para favorecer la disipación del calor por parte de los tejidos evitando, en gran medida, los efectos secundarios y molestias que puedan aparecer. Las longitudes de onda empleadas están calculadas para ser absorbidas por el agua de los tejidos, de manera que la energía del láser sea transformada en calor, y que a su vez no sean captadas por los demás cromóforos del cuerpo (melanina y hemoglobina).

El K-Laser emplea un diodo de 970nm para dicho tratamiento, al ser un tipo de luz con gran afinidad por el agua, con una muy baja absorción por la hemoglobina.

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