La tendinitis del tendón de Aquiles


La tendinitis del tendón de aquiles, o tendinitis aquílea, es una de las lesiones más frecuente en el mundo del deporte y nos puede dejar aparcados de la actividad física durante un gran período de tiempo debido al intenso dolor que produce en la parte inferior de la pierna.

La “tendinitis” es la inflamación con engrosamiento de cualquiera de nuestros tendones. Los tendones son los extremos que emplean los músculos para amarrarse a los huesos y, así, obtener una palanca de fuerza más efectiva. Por tanto, cuando inflamamos estos “amarres” nuestra movilidad se va a resentir y el dolor aparecerá a partir de cierto grado de esfuerzo físico del músculo y del tendón implicado.

Hablamos de “tendinitis” cuando hay marcada inflamación de un tendón. La tendinitis del tendón de Aquiles es la inflamación del tendón que va de los músculos gemelos hasta el talón del pie por la parte posterior de la pierna.

Es una de las patologías más temida por el corredor y el deportista en general. Las mujeres son más propensas a sufrir esta lesión debido al uso de zapatos con tacón.

El paciente llega a la consulta manifestando dolor detrás del tobillo por encima del talón: es el principal síntoma de una tendinitis del tendón de Aquiles. Generalmente se manifiesta por la mañana al levantarse y al inicio de una sesión de deporte. El dolor tiende a disminuir cuando el pie está en reposo. Los dolores se notan con una pequeña palpación de manera directa sobre el tendón. En caso de tendinitis crónica, el dolor es asociado con una rigidez y con una presencia posible de nódulos o bultos a nivel del tendón.

El diagnóstico de una tendinitis aquilea no suele ser complicado, y ciertas pruebas complementarias como la ecografía o la RNM nos pueden sacar de dudas en casos difíciles, pero no siempre son necesarias.

Son varias las causas para contraer una tendinitis del tendón de Aquiles, pero generalmente se suele producir por la repetición de acciones como saltos, giros, aceleraciones y frenadas, gestos que se dan con mucha frecuencia y a alta intensidad en muchos deportes. También influye mucho la dureza de la superficie sobre la que se entrena y el tipo de calzado deportivo que utilizamos.

Tratamiento

Es aconsejado tratar una tendinitis del tendón de Aquiles lo más rápidamente posible con el fin de evitar las recidivas o una agravación que puede conducir a una rotura del tendón de Aquiles.

Para el tratamiento de la tendinitis del tendón de Aquiles se suele recomendar:

  • Reposo: lo primero que debemos hacer es cesar la actividad física, al menos aquellas actividades más agresivas.
  • Aplicar hielo sobre el tendón durante 15-20 minutos, dos o tres veces al día.
  • Revisión osteopática de las articulaciones por encima del tobillo (supra-astragalina, entre tibia, peroné y astrágalo) y por abajo (sub-astragalina, entre astrágalo y calcáneo) que suelen quedar tocadas tras esguinces o repetidas torceduras.
  • Fisioterapia: masaje de descarga muscular con técnicas desfibrosantes para el tendón. El fisioterapeuta, mediante terapia manual y estiramientos, aumenta la elasticidad de la cadena posterior (para que se concentre menos carga en su inserción) y regenera el tejido, eliminando fibrosis, con efecto antinflamatorio.
  • Vendaje funcional o kinesiotaping para restaurar la elasticidad del tendón afectado.
  • El podólogo debe controlar mediante plantillas la prono supinación si es excesiva y acortar el recorrido del tendón de Aquiles. Un buen estudio podológico y de la marcha puede recomendar el uso de taloneras o de plantillas ortopédicas, realizadas a medida y adecuadas a cada caso particular, para levantar el talón y dar reposo al tendón.

No dude en consultar con los especialistas de Clínica Balkis

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