CUIDADOS BASICOS DEL PIE DEL NIÑO

Podólogo Emmanuel Navarro Flores N col: 2664

La primera entrega corresponde a cuando hay que llevar al niño al podólogo por alteraciones de la marcha.

En primer lugar habrá que decir que la huella plantar se encuentra plana entre los 1 y 4 años aproximadamente, dicha variabilidad depende de la edad de inicio de la marcha del niño, entre múltiples factores, y dicha edad puede oscilar entre los 9 y 18 meses en condiciones de normalidad.

Así mismo habrá que decir que el hecho de que nuestro hijo no camine comparado con otros niños de su edad no debe hacer que salten las alarmas, entre otros factores dependerá del desarrollo psicomotriz y osteoarticular del mismo, y éste además no tiene por qué corresponderse con la edad cronológica, dicho de otro modo la edad de desarrollo del niño no tiene porque ser igual para todos los niños de la misma edad, así puede haber niños de 9 meses que caminen y por el contrario otros de 10 meses no caminar.

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Otro de los factores que influye en la ausencia de arco o puente en la forma de la huella del niño es la presencia de grasa en la planta del pie al igual que en el resto del cuerpo, no olvidemos que la apariencia del niño desde el nacimiento y hasta aproximadamente los 5 ó 6 años es de aspecto mofletudo respondiendo a dicho de patrón de distribución de grasa a lo largo del cuerpo. Para que lo entendamos mejor aquello de que los niños son de goma y que si se caen no pueden sufrir mucho daño en los huesos, en cierto modo responde a un colchón de grasa o tejido adiposo además de la presencia de mayor cantidad de cartílago que de tejido óseo en los huesos.

Motivo por el cual, primero porque son más maleables, debido a la presencia de cartílago en unos huesos aún inmaduros no se debe forzar a caminar al niño si aún pasados unos meses no lo hace, sino simplemente estimularle para aumentar su desarrollo psicomotriz, además evitaremos posibles deformidades.

Otra de las consideraciones a tener en cuenta, es el tipo de calzado que se debe emplear en los niños que aún no caminan, conviene decir que para estimular la musculatura de la planta del pie lo ideal en el niño para caminar en casa es hacerlo descalzo, si bien puede utilizar con el fin de aislarse del pie y proteger los pies de unas calzas o bien utilizar calcetines para no contactar el pie directamente en el suelo, este hábito es bueno durante los años comprendidos entre los 3 y 9 años dado que es en ese periodo de edad, cuando aún no están formados los núcleos de crecimiento y por tanto la bóveda o arco plantar , se encuentra en periodo de formación.

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Si bien en los primeros años de vida entre los 1 y 3 años lo recomendable dado que aún el equilibrio es precario es una bota infantil con el fin de proporcionar sujeción al pie. La marcha en este periodo de edad se suele realizar con las puntas de los pies hacia adentro, por lo que es son muy frecuentes las caídas, en realidad no es más que un mecanismo de compensación, por lo que no debe de ser alarmante hasta comprendido este periodo de edad, al igual que decíamos en lo relativo a la ausencia de arco en esta edad.

Entre el nacimiento y los 6 meses de edad, periodo en el que aún no se produce la deambulación lo recomendable es el empleo de patucos.

En lo relativo al gateo, para el propio desarrollo psicomotriz es un aspecto positivo si bien existe variabilidad entre los distintos niños, pasando algunos de esta fase al desarrollo normal de la marcha y en otros casos el inicio de la deambulación se produce sin paso previo por este periodo.

Otro de los aspectos que trae de cabeza a los padres es el corte de uñas adecuado, en las consultas nos encontramos a menudo con padres alarmados por el aspecto de las uñas en el niño, debemos decir que en hasta los 3 años el aspecto de las uñas es en “cuchara”, y se trata de algo normal, las uñas por tanto no se encarnaran, responde en ocasiones a los impactos que se produce de los dedos contra el suelo durante el gateo.

Una de las características comunes que traen los padres a la consulta suelen ser alteraciones en la marcha y problemas de espalda a partir de los 6 de años de edad, conviene recordar que existen diferencias en el desarrollo entre niños y niñas, y por tanto la edad para poder tener margen con el fin de corregir o compensar las alteración de función o forma del pie son diferentes puesto que los niños por lo general tardan más en dar el estirón y por tanto terminan de crecer después que las niñas.

Uno de los aspectos importantes a tener en cuenta es :

• La altura del arco (para valorar pie plano y pie cavo)

• La separación de las rodillas (para valorar genu varo y genu valgo)

• La amplitud del ángulo de marcha (para valorar metatarsus adductus y anteversión fermoral)

• La actitud postural (para valorar la presencia de escoliosis)