ALTERACIONES DERMATOLÓGICAS COMUNES EN EL PIE GERIÁTRICO

Podologa: Rosa Maria Domenech Gaspar colegiada numero 2225

El envejecimiento es algo que está presente a lo largo de nuestra vida y es imposible pararle los pies nunca mejor dicho. Más del 70% de los pacientes que llegan a nuestra consulta son personas mayores y la inmensa mayoría consultan problemas directamente relacionados o agravados por el envejecimiento cutáneo. Por eso en esta entrada me gustaría hablaros un poco sobre las patologías dermatológicas más comunes en el pie geriátrico.

En primer lugar tenemos que saber que la piel de nuestros pies es única en todo nuestro cuerpo, y está altamente especializada en soportar la carga actuando como un amortiguador hidráulico natural. De hecho es así que si una persona sufre un trauma importante como un accidente y pierde parte de la piel de sus pies se podrá poner un injerto pero este no será capaz de resistir en las zonas de presión. A partir de los 50 años e incluso antes en casos de deportistas, aparece un fenómeno que denominamos “Atrofia de la almohadilla grasa plantar” donde la piel pierde grosor y deja de cumplir su función de protección mecánica y aislante térmico llegando a producirse lesiones en el pie plantar como callos dolorosos, metatarsalgia, talalgias, etc., los pacientes comentan que la “sensación es andar sobre los huesos” y que se hace insoportable andar por terrenos con relieve.

Otro de los problemas más comunes es la piel seca acompañada de callosidades como el talón agrietado que lo podemos encontrar incluso en personas entre los 30 y 40 años principalmente en mujeres. A partir de los 60 años esta lesión se agrava, apareciendo una piel seca, rugosa, a veces caliente y en  ocasiones dolorosa como consecuencia de la perdida de flexibilidad, hidratación y lubricación de esta, sumado a las callosidades originadas por una alteración del proceso de renovación celular.

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Las personas mayores presentan mayor riesgo de afecciones micóticas y fúngicas debido a modificaciones en la flora cutánea y también presentan un proceso de cicatrización más lento. Esto hace que el pie geriátrico sea más vulnerable a infecciones y que los procesos de curación sean más largos.
La prevención es un arma fundamental que no debemos dejar de lado. Acudir regularmente al podólogo para una inspección general de sus pies, realizaruna adecuada higiene diaria, llevar un calzado adecuado, hidratar sus pies, consultar al podólogo cualquier síntoma y no esperar a que las cosas empeoren pueden mejorar su salud podológica.

CUIDADOS BASICOS DEL PIE DEL NIÑO

Podólogo Emmanuel Navarro Flores N col: 2664

La primera entrega corresponde a cuando hay que llevar al niño al podólogo por alteraciones de la marcha.

En primer lugar habrá que decir que la huella plantar se encuentra plana entre los 1 y 4 años aproximadamente, dicha variabilidad depende de la edad de inicio de la marcha del niño, entre múltiples factores, y dicha edad puede oscilar entre los 9 y 18 meses en condiciones de normalidad.

Así mismo habrá que decir que el hecho de que nuestro hijo no camine comparado con otros niños de su edad no debe hacer que salten las alarmas, entre otros factores dependerá del desarrollo psicomotriz y osteoarticular del mismo, y éste además no tiene por qué corresponderse con la edad cronológica, dicho de otro modo la edad de desarrollo del niño no tiene porque ser igual para todos los niños de la misma edad, así puede haber niños de 9 meses que caminen y por el contrario otros de 10 meses no caminar.

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Otro de los factores que influye en la ausencia de arco o puente en la forma de la huella del niño es la presencia de grasa en la planta del pie al igual que en el resto del cuerpo, no olvidemos que la apariencia del niño desde el nacimiento y hasta aproximadamente los 5 ó 6 años es de aspecto mofletudo respondiendo a dicho de patrón de distribución de grasa a lo largo del cuerpo. Para que lo entendamos mejor aquello de que los niños son de goma y que si se caen no pueden sufrir mucho daño en los huesos, en cierto modo responde a un colchón de grasa o tejido adiposo además de la presencia de mayor cantidad de cartílago que de tejido óseo en los huesos.

Motivo por el cual, primero porque son más maleables, debido a la presencia de cartílago en unos huesos aún inmaduros no se debe forzar a caminar al niño si aún pasados unos meses no lo hace, sino simplemente estimularle para aumentar su desarrollo psicomotriz, además evitaremos posibles deformidades.

Otra de las consideraciones a tener en cuenta, es el tipo de calzado que se debe emplear en los niños que aún no caminan, conviene decir que para estimular la musculatura de la planta del pie lo ideal en el niño para caminar en casa es hacerlo descalzo, si bien puede utilizar con el fin de aislarse del pie y proteger los pies de unas calzas o bien utilizar calcetines para no contactar el pie directamente en el suelo, este hábito es bueno durante los años comprendidos entre los 3 y 9 años dado que es en ese periodo de edad, cuando aún no están formados los núcleos de crecimiento y por tanto la bóveda o arco plantar , se encuentra en periodo de formación.

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Si bien en los primeros años de vida entre los 1 y 3 años lo recomendable dado que aún el equilibrio es precario es una bota infantil con el fin de proporcionar sujeción al pie. La marcha en este periodo de edad se suele realizar con las puntas de los pies hacia adentro, por lo que es son muy frecuentes las caídas, en realidad no es más que un mecanismo de compensación, por lo que no debe de ser alarmante hasta comprendido este periodo de edad, al igual que decíamos en lo relativo a la ausencia de arco en esta edad.

Entre el nacimiento y los 6 meses de edad, periodo en el que aún no se produce la deambulación lo recomendable es el empleo de patucos.

En lo relativo al gateo, para el propio desarrollo psicomotriz es un aspecto positivo si bien existe variabilidad entre los distintos niños, pasando algunos de esta fase al desarrollo normal de la marcha y en otros casos el inicio de la deambulación se produce sin paso previo por este periodo.

Otro de los aspectos que trae de cabeza a los padres es el corte de uñas adecuado, en las consultas nos encontramos a menudo con padres alarmados por el aspecto de las uñas en el niño, debemos decir que en hasta los 3 años el aspecto de las uñas es en “cuchara”, y se trata de algo normal, las uñas por tanto no se encarnaran, responde en ocasiones a los impactos que se produce de los dedos contra el suelo durante el gateo.

Una de las características comunes que traen los padres a la consulta suelen ser alteraciones en la marcha y problemas de espalda a partir de los 6 de años de edad, conviene recordar que existen diferencias en el desarrollo entre niños y niñas, y por tanto la edad para poder tener margen con el fin de corregir o compensar las alteración de función o forma del pie son diferentes puesto que los niños por lo general tardan más en dar el estirón y por tanto terminan de crecer después que las niñas.

Uno de los aspectos importantes a tener en cuenta es :

• La altura del arco (para valorar pie plano y pie cavo)

• La separación de las rodillas (para valorar genu varo y genu valgo)

• La amplitud del ángulo de marcha (para valorar metatarsus adductus y anteversión fermoral)

• La actitud postural (para valorar la presencia de escoliosis)

Lesiones deportivas y podología

PODOLOGÍA DEPORTIVA: LESIONES

Emmanuel Navarro Flores Podólogo

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Son muchas las patologías que se presentan en consulta derivadas de la práctica de actividad física en deportes tales como  fútbol, baloncesto, tenis, running o ciclismo, haciéndose necesaria la labor en prevención de dichas lesiones.

Una de las más comunes es la fascitis plantar, que se presenta en un elevado número de deportistas como consecuencia en la mayoría de los casos, de un problema de apoyo o de una alteración en la marcha, sumado a la sobrecarga que lleva implícita la práctica deportiva. Ésta puede ser tratatada mediante, vendaje funcional, tratamiento de fisioterapia y plantillas ortopédicas.

Para ello, los profesionales de podología disponemos métodos diagnósticos como la exploración biomecánica en la cual, valoramos el estado articular y muscular del paciente, las presiones plantares y la postura del deportista, a fin de determinar si presenta patologías que pudiesen derivar de una mala práctica del gesto deportivo y consiguientemente mermar su rendimiento físico. En dicha exploración se puede determinar la aparición de lesiones derivadas de un apoyo anómalo o de la alteración de la función o estructura de pies y miembro inferior, pudiendo repercutir a nivel de rodilla, cadera o espalda.

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La tendinitis del tendón de Aquiles


La tendinitis del tendón de aquiles, o tendinitis aquílea, es una de las lesiones más frecuente en el mundo del deporte y nos puede dejar aparcados de la actividad física durante un gran período de tiempo debido al intenso dolor que produce en la parte inferior de la pierna.

La “tendinitis” es la inflamación con engrosamiento de cualquiera de nuestros tendones. Los tendones son los extremos que emplean los músculos para amarrarse a los huesos y, así, obtener una palanca de fuerza más efectiva. Por tanto, cuando inflamamos estos “amarres” nuestra movilidad se va a resentir y el dolor aparecerá a partir de cierto grado de esfuerzo físico del músculo y del tendón implicado.

Hablamos de “tendinitis” cuando hay marcada inflamación de un tendón. La tendinitis del tendón de Aquiles es la inflamación del tendón que va de los músculos gemelos hasta el talón del pie por la parte posterior de la pierna.

Es una de las patologías más temida por el corredor y el deportista en general. Las mujeres son más propensas a sufrir esta lesión debido al uso de zapatos con tacón.

El paciente llega a la consulta manifestando dolor detrás del tobillo por encima del talón: es el principal síntoma de una tendinitis del tendón de Aquiles. Generalmente se manifiesta por la mañana al levantarse y al inicio de una sesión de deporte. El dolor tiende a disminuir cuando el pie está en reposo. Los dolores se notan con una pequeña palpación de manera directa sobre el tendón. En caso de tendinitis crónica, el dolor es asociado con una rigidez y con una presencia posible de nódulos o bultos a nivel del tendón.

El diagnóstico de una tendinitis aquilea no suele ser complicado, y ciertas pruebas complementarias como la ecografía o la RNM nos pueden sacar de dudas en casos difíciles, pero no siempre son necesarias.

Son varias las causas para contraer una tendinitis del tendón de Aquiles, pero generalmente se suele producir por la repetición de acciones como saltos, giros, aceleraciones y frenadas, gestos que se dan con mucha frecuencia y a alta intensidad en muchos deportes. También influye mucho la dureza de la superficie sobre la que se entrena y el tipo de calzado deportivo que utilizamos.

Tratamiento

Es aconsejado tratar una tendinitis del tendón de Aquiles lo más rápidamente posible con el fin de evitar las recidivas o una agravación que puede conducir a una rotura del tendón de Aquiles.

Para el tratamiento de la tendinitis del tendón de Aquiles se suele recomendar:

  • Reposo: lo primero que debemos hacer es cesar la actividad física, al menos aquellas actividades más agresivas.
  • Aplicar hielo sobre el tendón durante 15-20 minutos, dos o tres veces al día.
  • Revisión osteopática de las articulaciones por encima del tobillo (supra-astragalina, entre tibia, peroné y astrágalo) y por abajo (sub-astragalina, entre astrágalo y calcáneo) que suelen quedar tocadas tras esguinces o repetidas torceduras.
  • Fisioterapia: masaje de descarga muscular con técnicas desfibrosantes para el tendón. El fisioterapeuta, mediante terapia manual y estiramientos, aumenta la elasticidad de la cadena posterior (para que se concentre menos carga en su inserción) y regenera el tejido, eliminando fibrosis, con efecto antinflamatorio.
  • Vendaje funcional o kinesiotaping para restaurar la elasticidad del tendón afectado.
  • El podólogo debe controlar mediante plantillas la prono supinación si es excesiva y acortar el recorrido del tendón de Aquiles. Un buen estudio podológico y de la marcha puede recomendar el uso de taloneras o de plantillas ortopédicas, realizadas a medida y adecuadas a cada caso particular, para levantar el talón y dar reposo al tendón.

No dude en consultar con los especialistas de Clínica Balkis

Metatarsalgia como causa de dolor en el pie

La metatarsalgia es el dolor localizado en la planta del pie a nivel de los metatarsianos, concretamente en la zona correspondiente a la cabeza del hueso metatarsiano.
Las metatarsalgias son la causa más común de dolor en la planta del pie. Suponen entre el 75%-80% de los motivos de consulta por dolor en el pie.
El dolor es a menudo descrito como intenso, y por lo general se va agravando al caminar.
La metatarsalgia se produce cuando el metatarso sufre lesiones o malformaciones que acaban generando un apoyo excesivo con el movimiento. El metatarso está constituido por los huesos metatarsianos y es uno de los puntos del pie sobre los que se apoya el peso del cuerpo al caminar o correr, coincidiendo con la flexión dorsal del mismo.
Desafortunadamente para algunos pacientes, la causa de metatarsalgia se debe a la deformidad de dedos en garra que se desarrolla y empeora los síntomas.
El paciente comienza a sufrir dolor al realizar esfuerzos o ejercicio intenso, que inicialmente desaparece al entrar en reposo. Sin embargo, el dolor se va reproduciendo cada vez más tempranamente y con mayor intensidad, hasta el punto en el que el afectado puede sentir dolor sólo al caminar o incluso sin tener que apoyar el pie.

Prevención

El mejor sistema para prevenir la metatarsalgia consiste en usar un calzado apropiado que no oprima el pie y cuya suela absorba bien los impactos. A la hora de caminar, correr o realizar esfuerzos, deberá evitarse forzar la presión sobre el antepié. Las personas que sufren la malformación del metatarso conocida como pie cavo, osteoporosis, sobrepeso, o las que usan zapatos de tacón con frecuencia son especialmente sensibles a esta afección (se genera una alteración en la distribución del peso corporal sobre el pie, aumentando la proporción del mismo que debe soportar el antepié y, por ende, los metatarsianos).

¿Cómo podemos tratar la metatarsalgia?

Es necesaria la evaluación del pie en su conjunto por parte de un podólogo especializado, ya que dependiendo de la causa de la misma el tratamiento a aplicar será distinto. Las causas por las que el paciente acude a la consulta, son dolor y dificultad para calzarse.
Independientemente de la causa que haya provocado el dolor metatarsal, el tratamiento del dolor se puede solucionar con el uso de fármacos antiinflamatorios o analgésicos. Actualmente antes de recurrir a los fármacos recomendamos el tratamiento del dolor a través de laserterapia con K-Laser.
Se trata de una verdadera opción que tiene realmente la capacidad de eliminar o reducir significativamente el dolor. Bastan entre 5 y 10 tratamientos para percibir cambios en la calidad de vida del paciente. El láser riega los tejidos con fotones, cargando de energía las células dañadas y aumentando la circulación en la zona dolorosa. Esto produce una cascada de efectos beneficiosos en el cuerpo, que reducen la inflamación y el dolor. Los tratamientos duran unos minutos, sin embargo los efectos terapéuticos continúan mucho tiempo después de recibir dichos tratamientos.
No existe ninguna molestia durante el tratamiento, simplemente un ligero y suave calentamiento causado como respuesta de las células del cuerpo a la luz. No se conocen efectos secundarios, es una técnica no invasiva de efectos duraderos.
A diferencia de los fármacos que solo enmascaran el dolor, la Laserterapia actúa sobre su origen, bioestimulando los tejidos y reduciendo e incluso eliminando el problema causante del dolor.

Si la metatarsalgia está en un primer estadio el tratamiento consiste en ortesis plantares (plantillas ortopédicas personalizadas) y separadores digitales. Son eficaces en estadios iniciales, cuando las articulaciones metatarsofalángicas aún son flexibles, y no existe subluxación articular. El uso de unas plantillas ortopédicas soluciona el desequilibrio de presión que se produce durante la marcha. Las plantillas ortopédicas se diseñan a medida sobre indicaciones del podólogo para descargar la zona metatarsal afectada y repartir la presión con otras zonas de la planta del pie más descargadas, lo que aumenta la superficie de apoyo y disminuye la presión.
En casos extremos puede requerir una intervención quirúrgica, con osteotomía para acortar el metatarsiano que provoca el hiperapoyo y la afección dolorosa.

No dudes en consultar los podólogos de Clínica Balkis.

Los Pies en la práctica del Pádel

¿Quién no tiene un amigo que juegue al pádel? El deporte de moda en España sigue sumando adictos y cada vez son más las personas que lo practican tanto como aficionados como a nivel profesional.
Al ser un deporte de parejas, se ha convertido en una buena forma de reunión con amigos para practicar deporte.
El pie es una parte activa en cualquier deporte. Cuídalo, mímalo y realizar deporte será más gratificante.

Como en todas las prácticas deportivas, aunque se realice de forma amateur, existe la posibilidad de lesión, por tanto, es importante conocer las lesiones más típicas en el pie, que van ligadas a su práctica, y por supuesto su forma de prevenirlas.

En todo deporte debemos valorar cuatro parámetros básicos que nos ahorraran muchas lesiones:

  • Calentamiento
  • material adecuado (sobretodo calzado)
  • estiramientos
  • una buena hidratación antes, durante y después del ejercicio físico.

El calzado tiene que dar seguridad al pie y amortiguación en los desplazamientos además del agarre necesario en la pista. Una zapatilla en mal estado o no apta para jugar al pádel e incluso un calcetín que no se adapte bien y que forme arrugas, suelen ser la principal causa de lesión en los pies. La presión de la zapatilla en los dedos puede dañar las uñas y provocar hematomas subungueales.

El pádel es un juego rápido, de cambios de dirección, desplazamientos cortos, fuerza explosiva y velocidad de reacción. La posición de los pies en cada golpe es importante para consolidar un buen juego. Todo esto acaba provocando roces y fricciones en el pie que derivan en la aparición de ampollas, helomas, callos dorsales en los dedos y durezas en las zonas de apoyo. Una buena hidratación del pie con cremas adecuadas puede ayudar a prevenir lesiones debidas a roces y presión.

La zona del tendón de Aquiles también se puede ver afectada con una tendinitis y en casos mucho más graves, desgarros o incluso rotura del tendón.
Los giros completos de dirección que se realizan cuando se busca la pelota en el cristal y los desplazamientos laterales, pueden acarrear tendinitis de tibiales y peroneos e incluso pueden provocar esguinces de tobillo.

La fascitis plantar es una inflamación de la fascia plantar, que es la banda ancha y fuerte de tejido situada en la planta del pie, comienza en el antepié y se inserta en la parte posterior del talón (en el hueso calcáneo). Los jugadores de pádel son candidatos a sufrir la fascitis plantar por los continuos impactos y apoyos.
Por supuesto hay que tener cuidado a la hora de la ducha en las instalaciones deportivas, utilizando chanclas para evitar infecciones dérmicas por hongos u otros patógenos, que pueden provocar onicomicosis (hongos en las uñas), pie de atleta, verrugas plantares (papilomas), etc.

Si piensas que tus pies sufren algunas de estas patologías, no te lo pienses, llama a nuestra clínica y déjate asesorar por nuestro equipo de podólogos y fisioterapeutas.

Tratamiento Laser para Hongos en las Uñas de los Pies

La onicomicosis es una de las enfermedades más frecuentes que afectan a las uñas de los pies. Se trata de una infección por hongos que produce una alteración ungueal.

La onicomicosis es un proceso frecuentemente asintomático, aunque en ocasiones puede producir molestias o dolor, especialmente en el momento de recortarse las uñas o realizar ejercicio físico.

El contagio de esta patología puede deberse a diferentes factores y es mucho más frecuente en la población anciana, diabéticos o inmunodeprimidos y en personas que frecuentan piscinas, vestuarios, gimnasios, así como en profesiones que requieren el uso de zapatos cerrados, sobre todo en ambientes calurosos y húmedos.

Recuerde que para obtener un buen tratamiento es imprescindible un diagnóstico correcto.

El método diagnóstico más fiable empleado para diagnosticar los hongos es el cultivo del polvo que se extrae de la uña. Este método permite conocer con exactitud el tipo de hongo y a que tratamiento es más sensible.

El tratamiento mediante láser (K-Láser)

Es una novedosa técnica para tratar la onicomicosis o infección fúngica de las uñas consiguiendo resultados en pocas sesiones y sin necesidad de tomar medicación. Habitualmente es suficiente con unas 6 sesiones de unos 6 minutos para la uña del dedo gordo del pie. No tiene efectos secundarios y se puede aplicar en todos los pacientes. Se trata de un tratamiento indoloro, pues el paciente tan solo percibe una sensación de calor intenso en la zona tratada.

La aplicación de láser es una fuente de alta temperatura que hace desaparecer tanto el hongo como las esporas. este tratamiento emplea el principio de la fototermólisis selectiva y aprovechando las diferencias de absorción de la energía del láser y conductividad térmica entre la infección fúngica y el tejido circundante.

El formato es mediante luz pulsada para favorecer la disipación del calor por parte de los tejidos evitando, en gran medida, los efectos secundarios y molestias que puedan aparecer. Las longitudes de onda empleadas están calculadas para ser absorbidas por el agua de los tejidos, de manera que la energía del láser sea transformada en calor, y que a su vez no sean captadas por los demás cromóforos del cuerpo (melanina y hemoglobina).

El K-Laser emplea un diodo de 970nm para dicho tratamiento, al ser un tipo de luz con gran afinidad por el agua, con una muy baja absorción por la hemoglobina.

El pie en las personas mayores

Durante el envejecimiento disminuye la velocidad de conducción nerviosa, como también el volumen de las masas musculares, sobre todo con la falta de actividad.

A lo largo de nuestra vida los pies están sometidos a constantes estímulos y esfuerzos y con el paso del tiempo aparecen callosidades en la planta, grietas en los talones y deformidades en los dedos. Conforme van pasando los años el pie genera un apoyo más acusado en las zonas del metatarso (Almohadilla de los dedos)  y el calcáneo (talón), generando callosidades, se va perdiendo movilidad y elasticidad articular provocando una deformidad en el arco plantar. Además las alteraciones tanto dermatológicas como estructurales del pie pueden producirse por los efectos de posibles enfermedades congénitas, el envejecimiento y el estrés provocado por las ocupaciones del día a día. A todo esto hay que añadir que el calzado moderno, sobre todo en el caso de la mujer, no siempre se adapta a nuestros pies como debido provocando la aparición de patologías en el pie incluso a edades tempranas.

Principales trastornos del pie del anciano:

Pie plano: deformación caracterizada por la desaparición del puente del pie, de manera que para andar se apoya toda la planta en el suelo.

Pie cavo: deformación caracterizada por la encorvadura de la punta hacia el talón, lo cual provoca que la planta esté excesivamente curvada.

Pie valgo: desviación lateral de nuestro talón lo que produce que la bóveda plantar cuando se encuentra cargada caiga debido a la falta de tensión en los tendones y músculos.

Pie varo: Son aquellos que orientan la planta del pie hacia dentro, apoyando el borde externo y los últimos dedos (anular y meñique).

Alteraciones de los dedos: Hallux valgus o “juanete”, dedo en martillo.

Alteraciones de las uñas de los pies: Uñas encarnadas, uñas con un crecimiento desmesurado, u onicomicosis. Estas alteraciones son de menor interés fisioterápico.

Todos los problemas descritos crean dolor, perdida de movilidad y una discapacidad funcional que acaba afectando a su calidad de vida y su capacidad para andar.

Una vez instaurada la patología del pie geriátrico debemos incluir un tratamiento podológico y/o fisioterápico completo, con el fin de detener la degeneración articular y atrofia muscular que el pie padece y corregir eventuales alteraciones de dedos y uñas.

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EL HELOMA INTERDIGITAL U OJO DE GALLO

El heloma interdigital u ojo de gallo es una de las callosidades más frecuente que se pueden padecer en el pie. Se caracteriza por ser de consistencia blanda y de color blanquecino o blando amarillento. El heloma más habitual se da en la cara interna del quinto dedo. Son lesiones muy dolorosas, que a menudo se ve con la piel erosionada, inflamada, húmeda e infectada por hongos o bacterias, según su gravedad.
Si no se atiende correctamente y en un tiempo prudencial, se pueden observar, como complicación, ulceraciones con exposición de partes blandas y/u óseas.
El callo se produce por un exceso de presión. Eso quiere decir que en el caso de los callos entre los dedos, la presión está producida por el contacto excesivo entre dos dedos. Esto se agrava con el uso de un zapato estrecho que aprieta más los dedos.
Por ello suele ser un trastorno del pie que aparece sobre todo en mujeres, fundamentalmente porque tienden a utilizar un mayor número de zapatos estrechos (en comparación con los hombres). Por ejemplo, entre los principales “culpables” que tienden a ocasionar la aparición de los ojos de gallo o de perdiz en los pies suelen ser los tacones y zapatos con punta estrecha o muy estrecha.

Para el tratamiento de esta patología es necesario acudir a un podólogo que procederá a eliminar el heloma y quitar el roce de un dedo contra otro. Lo más adecuado en estos casos es utilizar soluciones podológicas, ortesis de silicona para una separación interdigital, considerando como las más adecuadas las que protegen a la vez que alinean el dedo respecto a los demás, cuyo principal objetivo será evitar la presión y el roce del heloma.

 

El invierno de nuestros pies: diez consejos para su cuidado

El inicio del año es un periodo en el que el frío se une a la actividad física relacionada con los propósitos de la nueva temporada, dos aspectos en los que hay que tener en cuenta a nuestros pies, ya que si la sensación de baja temperatura no desaparece puede indicar patologías como lupus o arterioesclerosis y la mala práctica deportiva puede degenerar en problemas biomecánicos.

Para que el objetivo de año nuevo no termine a las primeras de cambio, es necesario cuidar nuestra forma de andar y correr, puesto que las alteraciones biomecánicas derivadas de una mala colocación del pie puede derivar en patologías y dolores.

“Nuestro cuerpo es una cadena que empieza en los pies, donde una enfermedad puede generar una patología en la rodilla o cadera”, afirma Rafael Navarro Félez, presidente del Colegio Oficial de Podólogos de Aragón.

Después de caminar o hacer deporte, es tiempo de disfrutar del momento de llegar a casa, ducharse y entrar en calor. Sin embargo, el Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana advierte que  la sensación de frío, si se mantiene en el tiempo, puede esconder patologías asociadas como la anemia.

Decálogo de un pie sano

En invierno, nuestros pies se esconden debajo de varias capas de ropa, pero ello no puede hacer que nos olvidemos de su cuidado.

“En esta época, en las personas mayores con un menor riego en las extremidades, si añadimos el frío, suelen surgir sabañones”, señala el doctor Félez.

Para evitar la aparición de estas dolencias y mantener una temperatura idónea, el Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana recomienda:

 LONDRES (REINO UNIDO) 06/01/2010.- Una mujer se coloca bolsas de plástico sobre sus zapatos para cruzar una calle nevada de Fleet, en Hampshire (R. Unido), hoy, 6 de enero de 2010. Varios aeropuertos y numerosas escuelas en el Reino Unido permanecen hoy cerrados por la fuerte nevada caída anoche, mientras que hay retrasos en servicios ferroviarios y problemas en algunas líneas del Metro de Londres. El aeropuerto londinense de Gatwick se vio obligado a cerrar la pasada noche, además de las cancelaciones de vuelos en los de Luton (Londres), Birmingham (centro de Inglaterra) y Southampton (sur inglés). Según el Servicio Meteorológico, en algunas zonas la cantidad de nieve caída puede alcanzar hasta los 40 centímetros. EFE/Aandy Rain
  1. Utilizar un calzado que no apriete para no dificultar la circulación o que los pies se calienten.
  2. Evitar el calor de fuentes directas como una estufa o bolsas de agua caliente.
  3. Mantener los pies secos.
  4. Mover las piernas para estimular la circulación.
  5. Alimentos como la canela, la cayena o la pimienta, y las vitaminas E, K y C pueden hacer que fluya más sangre a los pies, al aumentar la frecuencia cardíaca.
  6. Evitar los lácteos, ya que aumentan la sensación de frío, y la cafeína, porque comprime los vasos sanguíneos.
  7. Beber agua regularmente porque la deshidratación puede enfriar los pies.
  8. Activar la circulación de los pies con baños de contraste con agua fría y caliente.
  9. No fumar, la nicotina dificulta la circulación.
  10. Frotar los pies con una crema permite mantener los pies calientes e hidratados.

Estos consejos, junto a un abrigo adecuado, deben evitar que el frío de nuestros pies entre en casa. Si esta sensación continúa, su origen puede que no se encuentre en las bajas temperaturas propias de estas fechas, sino en una enfermedad asociada.

Un largo invierno

Además de la edad, en la salud de nuestros pies son determinantes patologías que pueden afectar al estado de la piel, es decir, a nuestra barrera ante hongos y heridas.

“La diabetes produce grietas por la desecación, y en personas mayores con patologías reumáticas aparecen callos por las deformidades de los dedos”, añade Rafael Navarro Félez.

. Sochi (Russian Federation), 13/02/2014.- Detail of a pair of skates on a carpet off rink at the Figure Skating event at the Iceberg Palace during the Sochi 2014 Olympic Games, Sochi, Russia, 13 February 2014. (Juegos Olímpicos de Invierno, Rusia) EFE/EPA/BARBARA WALTON

Junto a la prevalente diabetes, la permanencia del frío en los pies puede esconder enfermedades como el “fenómeno de Reynaud”, caracterizado por una respuesta exagerada de las arterias de los dedos de los pies ante diferentes temperaturas.

Ello puede ser parte también de un diagnóstico de arterioesclerosis, donde el riego de la sangre es dificultado por la acumulación de colesterol en las arterias.

Por tanto, es necesario tener en cuenta que el frío prolongado en nuestros pies no es sólo una sensación, sino que puede ser síntoma de patologías como las ya citadas o la anemia, la fibromialgia y los problemas de circulación.

Los pies, la base de nuestro cuerpo

Junto a problemas en la piel o las enfermedades asociadas, nuestra forma de andar determina la aparición de problemas biomecánicos.

“Caminar con un pie pronado o supinado puede provocar inestabilidad, disfunciones musculares y sobrecarga en el antepié o en la planta”, afirma.

Ello puede suponer la aparición de una dureza, un juanete u otras deformaciones en los pies, que tienen origen en su colocación al andar y no en el tipo de zapato que utilicemos.

Un elemento que sí adquiere mayor importancia cuando el pie sufre una anomalía que obliga a utilizar un calzado especial, con materiales como la licra que se adapta a la forma de nuestras extremidades.

Tanto para determinar la pisada como para analizar la salud de nuestros pies el doctor Félez insiste en “no dejar nuestra salud en manos de cualquiera, como una esteticien o una tienda de deportes, ya que cualquier patología debe ser tratada por el profesional médico adecuado”.

 

Fuente: efesalud.com